La noche en que mi verano se volvió gris

Me van a permitir que hoy les hable un poquito de mí. Que deje los temas de actualidad a un lado y me permitan desnudarme ante vosotros para compartir una experiencia, que espero pueda servirles de ayuda.

Aquella mañana, las frías aguas de la playa Victoria mojaban mis pies. Los mismos que unas horas más tarde perderían el control arrastrándome a un verano extraño, largo, duro a la vez que reconfortante.

Aquella mañana del 9 de junio de 2017, la brisa de la playa podía acariciarme la cara y el sonido de las olas llegando a orilla no hacían si no regalarme paz en esos paseos por la playa que tanto nos gustan a Raúl y a mí. En mi mente los planes del verano que estaba por llegar: las vacaciones, la boda de mi hermano, el nacimiento de Naya… Con el tiempo justo para almorzar en casa, pusimos rumbo a Ikea. Allí pasamos una tarde en la que después del matutino y largo paseo por la playa, achaqué yo, mi cuerpo notaba un cansancio más intenso de lo habitual. Cuando por fin llegamos a casa y descansamos un poco me dispuse, como viernes que era, a preparar la pizza que conformaría nuestra cena. Fue en aquel momento cuando todo se tambaleó.

“Estoy muy mareado” dije volviendo a cerrar los ojos notando como cada paso que daba era más descontrolado que el anterior.

Uff” balbuceé poniéndome las manos en la cabeza. Un intenso mareo me hizo cerrar los ojos. Cuando los volví a abrir, en lugar de una encimera veía tres. Volví a cerrar los ojos creyendo que se trataba de un simple mareo. Pero aquello persistió algunos segundos más. Por eso pedí ayuda: “Raúl, ¿puedes venir?“. Supongo que aunque intenté disimular el tono, mi semblante debió cambiar. “¿Qué te pasa?” me preguntó algo alterado. “Estoy muy mareado” dije volviendo a cerrar los ojos notando como cada paso que daba era más descontrolado que el anterior. El pasillo de mi casa se me hizo eterno.

Al llegar al salón y creyendo que se trataba de una simple lipotimia, me tumbé en el sofá con las piernas hacia arriba. Pero aquello no cesaba. Raúl me lanzó una mirada como nunca lo había hecho. Pude ver en ella el terror que a los pocos segundos me acabaría confesando. “Tranquilo chiquillo, que no pasa na” le dije intentando tranquilizarlo a la vez que intentaba autocontrolarme. Cuando quise levantarme y comprobé atónito como mi brazo izquierdo se balanceaba de un lado a otro sin control, saltaron todas las alarmas. “No me responde el brazo” es lo que atiné a decir a un Raúl al que le cambiaba la cara de color por segundos. La mía también debía ser un poema. “Lolo, ¿qué hago?” me preguntó desesperado. Al incorporarme y notar como mi pierna izquierda tampoco me respondía, confirmé mis sospechas. Algo grave estaba pasando.Bueno llámala pero no vayas a asustarla” le respondí a Raúl quién con el teléfono en las manos llamaba a mi familia. A partir de ahí, todo sucedió tan deprisa que, cuando bajé desde un tercero sin ascensor agarrado a Raúl, mi hermano Jesús y mi cuñada ya estaban abajo. Pero cuando me dispuse a montarme en el taxi de la parada que hay bajo mi casa, mis padres ya estaban por la esquina.

ictus

El nombre de María Teresa Campos sonaba en mi cabeza insistentemente. Hacía solo unos días, la malagueña había sufrido un ictus. Estaba totalmente convencido de que lo mío era lo mismo. Ya está, tranquilo” decía mi cuñada María intentando controlar mis temblores ya de camino a urgencias. El amable taxista no paró de preguntarme hasta llegar al Hospital y yo fui consciente de todo.

… las pruebas confirmaban lo que todos temíamos: se trataba de un ictus.

Mi teoría acerca de mi diagnóstico creo que era algo general. Al menos eso me decían las miradas de mis hermanos, de mis padres o de Raúl. Aun así ellos insistían en transmitirme una tranquilidad que sus ojos no expresaban. Al mal cuerpo y la extraña sensación de no controlar ni tu brazo ni tu pierna se unieron unos terribles vómitos que persistieron durante toda la noche y buena parte de la mañana. Tras dos TAC y descartar que se trataban de vértigos, las pruebas confirmaban lo que todos temíamos: se trataba de un ictus.

Cuando se habla del ictus y se recalca mucho la importancia del tiempo, no es ninguna tontería. En eso fue muy claro el doctor: “Ha sido un ictus isquémico cerebeloso que no te dejará secuelas porque ha sido muy leve. Pero desde luego la rapidez con la que habéis reaccionado ha jugado a vuestro favor“. Las seis horas después de un ictus son vitales. Yo llegaría a los veinte minutos. Gracias a todo el que se desvivió desde el primer instante para que llegásemos cuanto antes.

Vienes de pasar un día estupendo y de repente, la vida te da un vuelco. Tienes que asumir lo que te ha ocurrido…

Les cuento esto un año después por la necesidad de aportar una experiencia que pueda ayudar a alguien que esté pasando por lo mismo. Paciencia. El camino hacia la recuperación es lento tanto en lo físico como en lo psicológico. Vienes de pasar un día estupendo y de repente, la vida te da un vuelco. Tienes que asumir lo que te ha ocurrido. Los primeros días están llenos de preguntas, de lágrimas y de impotencia. Tenemos todo el derecho a sentirnos así. Pero ojo, solo los primeros días. Después uno solo tiene que arremangarse y ponerse a trabajar, a relativizar todo lo que le ha ocurrido.

…me he demostrado a mí mismo lo fuerte que puedo llegar a ser

Cuando les decía que el verano pasado a pesar de todo ha sido muy reconfortante no les mentía. Lo ha sido porque me he demostrado a mí mismo lo fuerte que puedo llegar a ser. El derrumbe al principio es lógico. Solo hay que saber levantarse y ponerse manos a la obra. Recuerdo la rabia que me daba sentarme ante el ordenador y no poder escribir con la mano izquierda. La sola idea de pensar que no volvería a contar ningún tipo de historia más era lo que me animaba a seguir intentándolo.

¿Cómo rendirme ante unos padres pendientes de mí mañana, tarde y noche?

El cariño, el interés y la desorbitada entrega de los que me rodeaban fue algo clave para mi recuperación. ¿Cómo rendirme ante unos padres pendientes de mi mañana, tarde y noche? ¿Cómo tirar la toalla ante mi hermano Fernando que le faltó tiempo para comprarme el bastón que me acompañó todo el verano? ¿Cómo no luchar cuando un día en la tristeza que da la habitación de un hospital, las voces de mis sobrinas sonaron por mi whatsapp deseando mi recuperación deshaciendo el nudo de mi garganta? ¿Cómo traicionar a Raúl que sufrió conmigo el verano más extraño de nuestras vidas? ¿Como no agradecer a mis cuñad@s, prim@s, tí@s, amig@s y conocid@s que se personaron en el hospital y pude ver en sus ojos su sincera preocupación?

Ha pasado un año y mi recuperación roza prácticamente el 100%. Agradecido al equipo de rehabilitación del hospital Puerta del Mar, quienes en cada sesión conseguían mejorar mi estado, personalizo las gracias en Ely, mi fisio, quien su gran sentido del humor y amabilidad me animaron a trabajar duro durante todo el verano. A ella y al resto de compañeros que también trabajaron conmigo con la gran ilusión de la recuperación. “Yo superé un ictus“. Se dice rápido. Pero les aseguro que lleva su tiempo.

@ManoloDevesa

Anuncios

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. tatum1972 dice:

    Felicidades y ese equipo de fisioterapeutas del hospital de Cádiz no tiene precio, dale un fuerte abrazo a Eli de una esclerótica jerezana, y a todos desde la distancia que da trabajar en esta maravillosa profesión que elegimos y , a ti, somos supervivientes, mas o menos a mi me ocurrió algo parecido, con otro nombre, pasamos el duelo y vivimos con nuestro monstruo.

    Me gusta

    1. Muchas gracias. Me alegro entonces que fuese un mal recuerdo. Y si, el equipo humano de fisioterapia no tienen precio. Saludos y gracias por asomarse a la AZOTEA.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s