El espeluznante caso de la niña momificada de San Lorenzo

Que nadie sabe donde irán a dar nuestros huesos es una verdad como un templo. Prueba de ello es la historia que rescatamos hoy: la de una niña que décadas después es descubierta oculta en una grieta bajo la la bóveda de una iglesia. Hoy hablamos de la niña momificada de San Lorenzo.

Cada barrio tiene sus historias y sus leyendas. La calle Sagasta, lugar donde se ubica la iglesia de San Lorenzo, cuenta con la suya propia. Nos situamos en 1987. La parroquia de San Lorenzo está en obras y como cada día los operarios que trabajan en ella se disponen una jornada más a ganarse el sueldo. Sin embargo, lo que están a punto de vivir no pueden imaginárselo ni de lejos: cuando logran derribar uno de los muros, descubren algo que les dejará completamente confundidos: un pequeño cuerpo cubierto por una especie de tejido se esconde tras una grieta bajo la bóveda de la iglesia. Es el cadáver de una niña. No pueden dar crédito a lo que ven: la niña parece llevar un vestido de encaje bordado, medias de lana y unos zapatos de charol claros. Aunque no es eso lo que más llama su atención: es su rostro y su postura llamada por los expertos «antiálgica» que se adopta para evitar un fuerte dolor lo que más impresiona a estos operarios.

Durante años, aquello no pasaba de ser una de las tantas leyendas que rondan por nuestra ciudad. Sin embargo, muchos años después durante un inventario en el Museo de Cádiz, un descubrimiento convierte aquella leyenda en una realidad gracias a la aparición de una niña momificada hallada en la iglesia de San Lorenzo. El mismísimo párroco queda sorprendido cuando descubre que la niña momia existe y que no es la invención de nadie.

Enseguida surgen dos preguntas: ¿Por qué aparece en la iglesia y por qué no está enterrada sino oculta? Los restos son llevados a la Facultad de Medicina de Cádiz y más tarde al Hospital Naval de San Carlos, en San Fernando, donde se le llega a hacer la autopsia que revela su edad, de 5 a 6 años y varios aspectos de su cuerpo: presenta una luxación en la cabeza del húmero, la novena costilla hundida y una diferencia de altura entre la cintura escapular derecha y la izquierda. El caso resulta tan apasionante que no se queda aquí: Milagros Macias López, Licenciada en Medicina y Arqueología, decide continuar investigando por su cuenta realizándole incluso unas radiografías que revelan una malformación congénita en el hombro.

¿Qué pudo ocurrir? Las teorías sobre lo que pudo haber pasado hablan de una crisis epiléptica, por aquellos tiempos (finales del siglo XIX, principios del XX) totalmente desconocida. Según explica Macías, dentro del desconocimiento de la enfermedad, si una crisis epiléptica dura mucho, es capaz de provocar la muerte al contraer la musculatura e impedir que la persona pueda respirar. En una de esas fuertes convulsiones, se pudo dañar el hombro.

¿Por qué no la enterraron? Es muy probable que la enfermedad de la chica no fuera entendida por aquel entonces como lo que realmente era y debieron pensar que la chica estaba endemoniada. Por eso la ocultaron en un lugar tan inaccesible. Es una de las hipótesis que se barajan de la única momificación natural existente en la ciudad.

@ManoloDevesa

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