Cuando CAMARÓN le dijo NO a MICK JAGGER

Poco se puede contar que no se sepa de Camarón de la Isla, nombre que hay que escribir en mayúsculas en el mundo del flamenco. Hoy inauguramos GADITANOS DEL MUNDO, una sección dedicada a repasar la vida de gaditanos ilustres con nuestro sello particular. Y lo inauguramos con él: CAMARÓN DE LA ISLA.

Su figura ha traspasado las fronteras del flamenco. Cuesta creer que un arte como el de él, un temperamento o una voz tan inconfundible se pueda volver a repetir. Aunque todo hay que decirlo, en Cádiz y provincia los artistas salen de hasta debajo de las piedras.

Cañaílla de nacimiento, José Monje Cruz nacía en 1952 en medio de una familia en la que ya estaban acostumbrados a los niños puesto que contaban con seis hijos más. Así, José fue el séptimo de los ocho hijos de Luis y Juana, sus padres.

¿Por qué “Camarón”? Su tío tiene la clave: ¿Cómo podía tener un muchacho calé el pelo rubio y la piel clara como la tenía José? Así que como mote se le quedó y como nombre artístico también.

En una casa donde sentían auténtica veneración por figuras como La Perla de Cádiz o El Chaqueta, el flamenco estaba a la orden del día. Por eso cuando José empieza a cantar no es algo nuevo para la familia. Su cante pronto empieza a generar todo tipo de comentarios y la admiración de quiénes tienen la suerte de poderlo escuchar. Entre otros seguramente, los que iban en los trenes y autocares desde San Fernando a Chicalana o Jerez puesto que allí mismo se arrancaba a cantar junto a su inseparable Rancapino. Quién sabe si de ahí no salieron sus primeras contrataciones para innumerables fiestas flamencas.

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La Venta Vargas fue escenario en múltiples ocasiones del arte de CAMARON

Uno de los locales que más veces pudo admirar su arte fue la Venta Vargas, donde ni más ni menos Manolo Caracol no solo reconoció estar ante un auténtico genio si no que lo animó a que se presentara a un concurso de cante flamenco: el Festival de Montilla en 1962, el cual por cierto, ganó.

Hablamos hasta ahora de Camarón siendo solo un niño de 11 años. Y ya desde ahí, su fama es visiblemente palpable. Esto no hace si no hacerlo trabajar duramente por toda Andalucía, aunque especialmente Cádiz y en la Taberna Gitana de Málaga. Poco a poco, con solo dieciséis años, CAMARON trabaja en Madrid, la ciudad de las oportunidades. Lo hace junto a Miguel de los Reyes. No será si no el comienzo de su camino hacia el éxito más abrumador.

Y es Madrid la ciudad que contempla el comienzo de una amistad para siempre: la de él con el algecireño Paco de Lucía. Camarón comienza a grabar discos, ocho de ellos junto a Paco. El primero con su amigo Tomatito a la guitarra, es una auténtico pelotazo. Eso pese a las críticas de los más puristas que lo acusan de haber traicionado su estilo de siempre y el flamenco más clásico ya que no solo se alejaba de la guitarra, palmas y coros si no que fue capaz de introducir rock, jazz y hasta tradiciones orientales.

Aquello hace que Camarón alterne su apuesta por lo moderno en los discos con su cante más clásico en sus actuaciones en directo. Y así, tener a unos y otros, tan contentos. La carrera de Camarón ya es imparable: concursos, discos, actuaciones en televisión, entrevistas, conciertos en directo… Camarón ya es toda una institución. De hecho, es tal su fama que según cuenta su propia mujer, el mísimísimo Mick Jagger lo quiere en una fiesta privada y lo llama para contratarlo. Pero José lo tiene clarísimo: No irá: “Esos gachós no entienden na de flamenco” alega quedándose tan pancho.

Sin embargo, el éxito y la fama le muestran su cara más siniestra: la de las drogas y los abusos que lo llevan a ingresar para desintoxicarse por su adicción a la cocaína y heroína. A ésto, se le suma todo un escándalo ocurrido el 17 de octubre de 1986: un accidente donde resulta gravemente herido y los conductores con los que choca fallecen. Camarón es condenado a un año de prisión por imprudencia temeraria aunque su limpio antecedente le hace librarse de prisión.

Como a todos los grandes, los rumores le acompañan hasta llegarse a afirmar que había contraído el SIDA. Sin embargo, continúa grabando trabajos como el que en 1989 graba entre Sevilla y Londres: el disco Soy gitano con la Royal Philarmonic Orchestra y Ana Belén.

Su última actuación pública tuvo lugar el 26 de enero de 1992, en el colegio mayor San Juan Evangelista de Madrid. Ese mismo año y en medio de una nube de rumores sobre su estado de salud, Camarón se somete a unas pruebas por una afección pulmonar que hacen pensar que sea un cáncer de pulmón. No andan muy descaminados. Y aunque José ha dejado atrás las drogas, fuma unos sesenta cigarrillos diarios, una auténtica locura. Tras recuperarse un poco, se anuncia su último disco: Potro de rabia y miel, junto a Paco de Lucía. Y se hacen planes para que la VII Bienal de Arte Flamenco de Sevilla, en septiembre de 1992, cuente con él y con Curro Romero en su inauguración.

Pero nada de esto ocurre. La muerte lo sorprende en el Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona. Finalmente, su grave afección pulmonar lo termina venciendo. El entierro se convierte en un auténtico homenaje con unas cincuenta mil personas en el cementerio de San Fernando. Deja viuda, Dolores Montoya, más conocida como “Chispa” y cuatro hijos: Luis, Gema, Rocío y José “Joseíyo”. Muere con solo 41 años. Muere el padre, el marido y el artista. Nace la leyenda.

@ManoloDevesa

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